Por qué cada vez más chilenos están asando cerdo (y tienen razón)

Carne y embutidos sobre la parrilla a carbón — PARRILLATE

Durante décadas, decir "asado" en Chile era decir vacuno. El cerdo era el acompañamiento, el chorizo, la costillita para variar.

Eso está cambiando, y no por moda.

Los números detrás del cambio

Durante los últimos años el cerdo viene ganando terreno en las parrillas chilenas de forma sostenida, y no por moda: el consumo interno creció mientras su precio bajaba, justo cuando el vacuno hacía el camino contrario.

La razón es de abastecimiento. Chile se surte principalmente de producción regional, y la oferta de cerdo ha ido en aumento año a año. Más oferta estable significa precios más predecibles — a diferencia del vacuno, que depende bastante más del tipo de cambio y del precio internacional del ganado.

La diferencia de precio es grande

Y no es un poco más barato: es otra categoría de gasto.

Un corte de cerdo como la pulpa sin hueso puede costar cerca de la mitad que el corte de vacuno más económico, y bastante menos de un tercio de lo que sale un lomo vetado.

Si estás armando un asado para mucha gente, ahí es donde el presupuesto respira.

Un detalle que casi nadie sabe

El cerdo suele salir más barato en carnicería que en supermercado. Justo al revés que el vacuno, que tiende a estar más conveniente en supermercado.

Es una diferencia que se repite temporada tras temporada, y que puede significar varios miles de pesos en un asado grande.

La regla práctica, para que no se te olvide: vacuno al supermercado, cerdo a la carnicería. Y cotiza igual, porque siempre hay excepciones y promociones que dan vuelta la ecuación.

Los cortes que funcionan en parrilla

Costillar. El rey indiscutido. Pide cocción lenta y paciencia — mínimo dos horas a fuego suave. Se puede hacer entero o cortado en tiras.

Punta de paleta. Jugosa, sabrosa, difícil de secar. Es de los cortes más perdonadores para quien recién aprende.

Pulpa de cerdo. Versátil y magra. Funciona bien en trozos o en churrasco.

Lomo de cerdo. Elegante pero traicionero: es magro, así que se seca rápido si te descuidas. Fuego medio y ojo encima.

Chuleta de centro. Rápida, sabrosa, ideal cuando quieres algo listo en poco tiempo.

El error que arruina el cerdo

Cocinarlo con miedo.

Viene de una época en que el cerdo se cocinaba hasta que quedara gris por dentro, por temas sanitarios que hoy están resueltos en la producción formal. Resultado: una generación entera creyó que el cerdo era seco por naturaleza.

No lo es. El cerdo bien hecho queda jugoso, con un punto rosado tenue en el centro en los cortes magros. Si te queda como cartón, no es culpa del cerdo.

Cómo manejar el fuego con cerdo

Acá está la clave, y es distinta al vacuno.

El cerdo pide fuego más suave y más tiempo. Un costillar sobre brasas muy vivas se quema por fuera y queda crudo por dentro — el peor de los mundos.

Lo ideal es empezar lejos de las brasas, con la parrilla en alto, y ir bajando en los últimos minutos para dorar. Eso, en una parrilla fija, significa estar moviendo carbón. En una parrilla con manivela elevable, significa girar la manivela.

Es exactamente el tipo de cocción para el que sirve el sistema de elevación: cocción larga y controlada arriba, dorado final abajo.

La combinación que nunca falla

Un asado 100% cerdo puede resultar monótono para la mesa chilena promedio. La fórmula que funciona: cerdo como base (costillar o punta de paleta), un corte de vacuno como protagonista, y chorizos para la primera ronda.

Sale más barato que un asado solo de vacuno, y nadie siente que estás ahorrando.