Quedarse sin carbón a mitad del asado es de esas cosas que no se olvidan. La carne a medio hacer, alguien saliendo a la bomba a las cuatro de la tarde, el almuerzo convertido en once.
Es evitable con una cuenta simple.
La regla base
Un kilo de carbón por cada kilo de carne. Es el estándar que usan los asadores chilenos y funciona bien como punto de partida.
Un saco de 2,5 kilos alcanza para dos o tres kilos de carne, dependiendo del viento y del grosor de los cortes.
La tabla, para no calcular
| Invitados | Carne aprox. | Carbón mínimo | Con margen |
|---|---|---|---|
| 6 personas | 2,5 kg | 2,5 kg | 4 kg |
| 10 personas | 4 kg | 4 kg | 6 kg |
| 15 personas | 6 kg | 6 kg | 9 kg |
| 20 personas | 8 kg | 8 kg | 12 kg |
Siempre compra la columna "con margen". El carbón que sobra se guarda seco y sirve para el próximo asado. El carbón que falta te arruina este.
Lo que hace que necesites más de lo calculado
El viento. Un patio abierto en septiembre puede consumir carbón a una velocidad que sorprende. El viento aviva las brasas y las gasta más rápido.
Los cortes gruesos. Un costillar de cerdo o una plateada piden dos o tres horas de fuego constante. Ahí no estás alimentando un asado, estás manteniendo una fogata controlada.
Los asados largos. El asado que parte al mediodía y termina de noche necesita reposición constante. Calcula al menos el doble.
La parrilla sin tapa. Una parrilla abierta pierde calor al ambiente todo el tiempo. Con tapa o campana, el calor se aprovecha mejor.
El truco de la reserva
Los asadores con experiencia hacen esto: mantienen un fuego aparte en un rincón del brasero o en un balde metálico, alimentándose lentamente. De ahí van sacando brasas listas para reponer bajo la parrilla, sin bajar la temperatura de golpe.
Si echas carbón crudo directamente bajo la carne, la temperatura cae, aparece humo negro y el asado se detiene 15 minutos.
Cómo guardar el que sobra
En un lugar seco, cerrado y lejos de la humedad. El carbón húmedo cuesta el doble prender y rinde la mitad. Si el saco quedó abierto, pásalo a un balde con tapa.
El carbón no compensa una mala parrilla
Y esto vale decirlo: mucha gente compra carbón de más para compensar que su parrilla pierde el calor o no le permite regular la altura. Estás gastando en carbón lo que deberías haber invertido una sola vez en el equipo.
Una parrilla con sistema de elevación aprovecha mejor las mismas brasas: acercas la carne cuando necesitas potencia, la alejas cuando necesitas mantener. Rindes más con menos.